He de reconocer que existe algo que me produce envidia sana, y no es otra cosa que los jóvenes y no tan jóvenes que han tenido la oportunidad de patearse medio mundo, viajeros que dejan atrás los pasos previos a la hora de emprender un viaje. Adiós a la búsqueda de un hotel, medios de transporte más cómodo, rutas a seguir, horas de salida y entrada..... dejándolo todo a la improvisación, no teniendo nada planeado, solamente el saber donde quieren ir y que quieren hacer.
Cuando veo programas de televisión de este tipo de viajeros llego a la conclusión de que he perdido algo, como si hubiera dejado atrás algo sin hacer. A mi me encanta viajar, me gusta conocer culturas diferentes, vivirlas desde dentro, aunque no he tenido muchas oportunidades para llevarlas a cabo.
Sin ir más lejos, hay un chaval con 18 años, el catalán Albert Casals, quien afirma que busca la felicidad, y su felicidad la encuentra viajando. Hasta aqui todo muy bien. Pero si dijera que Albert, con su pelo tintado de azul lleva viajando desde que tiene 14 años, que su medio de transporte es colarse en un barco, en un tren o hacer autostop, que su presupuesto diario es de 3 euros, que a los 5 años sufrió una mononucleosis que desencadenó en leucemia y cuyo tratamiento provocó una minusvalía que le haría depender de una silla de ruedas, que con todos estos “inconvenientes” se ha recorrido America del Sur y America Central, gran parte de Asia y Europa, todo parece más que increíble.
Albert, ha escrito un libro que recomiendo, se titula “El mundo sobre ruedas” donde nos cuenta todas las peripecias y anécdotas de sus viajes, las claves para valorar lo verdaderamente importante en la vida, como es hacer lo sueños realidad y como no, intentar ser feliz.
viernes, 3 de junio de 2011
jueves, 2 de junio de 2011
Felicidades Princesa

Podrá nublarse el sol eternamente,
Podrá secarse en un instante el mar,
Podrá romperse el eje de la tierra
Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal
¡todo sucedera! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón,
Pero jamás en mi podrá apagarse
La llama de tu amor.
Gustafo Adolfo Bécquer.
Feliz Primer Cumpleaños Ainhoa.
martes, 26 de abril de 2011
Viernes Santo
Y regresé al mismo lugar, donde siempre he estado, y pese a los años, mi presencia siempre se ha visto justifcada de una u otra manera. Quise revivir los mismos sentimientos que tuve en mi niñez. No lo quise hacer solo, quise volver a hacerlo como siempre he recordado, en casa de mis padres, mi casa. A las 5 de la mañana de este Viernes Santo, empapándome de las sensaciones y emociones que durante muchos años he vivido y he recordado.
Las túnicas moradas estaban preparadas junto con sus baberos y capiruchos delicadamente planchados, colgadas en sus perchas, la vieja caja de metal donde mi madre guardaba los corazones, los cordones, las medallas, los guantes negros.... el ir y venir de mis hermanos, mi padre de una habitación a otra en busca de algo olvidado, la luz especial que esa madrugada tiene el salón, sonidos de tulipas cuando estas se rozan y del varal cuando planta su picuda y fina base sobre el suelo, la típica pregunta si el nudo del cordón va al lado derecho o al lado izquierdo, el baile de capiruchos de un lado para otro para asignarse cada uno el suyo, y el retoque de ultima hora para que no falte ni un detalle. Todos estábamos preparados.
Procedimos a ir a la Casa de Jesús, dedicándole unos buenos días a cada hermano que nos cruzábamos en nuestro camino, y mientras caminaba no podía hacer otra cosa que imitar la estampa de mi padre colocando su capirucho sobre la tulipa, su varal al hombro, y el cordón milimétricamente colocado; el mismo cordón que me sirvió de guía durante muchos años, y del que no me separaba en las frías madrugadas cuando lo acompañaba a su lado.
Todo no podía ser tan bonito, el cielo nos tenía preparado algo con lo que amargamente contábamos horas antes, la lluvia. Decidimos acelerar el paso, y una vez en la Casa de Jesús, embriagado por el característico olor a incienso, perfúme del mismo cielo que se dirige hasta el fondo del alma, degusté el añorado y típico rosco, aunque esta vez con un sabor algo amargo, pues mi hermano nos daba la esperada noticia; la procesión habia sido suspendia. Quise poner algo de luz a esta madrugada y encendí las tres velas que portaba mi nuevo y estrenado varal, de igual forma procedió a hacerlo mi padre y mi hermano.
Sonó la campanilla, un sonido que no podría describir, porque con él vino mis recuerdos, la nostalgia, los sentimientos, las faltas de los que no están.
Real abajo tuve la sensación de que no habían pasado los años, seguía identificando a mi padre por su andares, y me sentí especial al verme rodeado de él y de mis hermanos.
En Santa María sonaron las primeras notas del Miserere, sobran las palabras.
Después llegó mi nazarena, mi pequeña nazarena, Ainhoa, con su gorrito, su diminuta túnica y con una sonrisa increíblemente deslumbrante, también quería formar parte de todo esto y me hizó aún más feliz ese día con su presencia. Ella también quería poner su granito de arena. Su madre me dijo que nunca se había despertado tan temprano con esa sonrisa. Mi sobrino Hugo no iba a ser menos, ¿quien dijo que la madrugada era oscura teniendo la presencia de estos dos soles?.
Y así pasó esta mañana del Viernes Santo, con mi hija en el duro y laborioso trabajo de abrir el envoltorio de su tradicional purito americano con su pequeñas y torpes manitas, y como no, emplazándonos para el próximo Viernes Santo, para volver a revivirlo todo, si el tiempo no lo impide.
Solo me queda mencionar a mi mujer, Gabriela, gerundense, poco identificada con nuestra Semana Santa, con nuestras procesiones, con lo que se vive en Úbeda en esta Semana. Y que menos que darle las gracias por respetar mis creencias, mis tradiciones y mi ilusión para que nuestra hija Ainhoa forme parte de Jesús Nazareno y pueda vivir y sentir lo que su padre, su abuelo y sus titos llevan sintiendo durante tantos años.
martes, 22 de marzo de 2011
jueves, 16 de diciembre de 2010
sábado, 13 de noviembre de 2010
A mi princesita
Nos conocimos el 2 de Junio, aunque antes habiamos tenido contacto por medio de pequeñas imágenes, pero ni con ello, dejaba de imaginar como serías una vez pudiera tenerte cerca, como sería tu actitud hacia mi, y aunque te suene extraño, me preguntaba, como iba a ser la mía hacia ti. Tipicas preguntas de un primerizo que no sabe si puede estar a la altura de tal evento (una mujer así no se conoce todos los días, como te podrás imaginar).
Tu tren se demoró un poco, lógicamente tu viaje no iba a estar a salvo de complicaciones de ultima hora, pero ahí estaba yo, a las 7:55, en el andén de la estación, esperando recibirte para compartir contigo esa primera impresión que tantas noches habia soñado y que tantas veces habia deseado.
Al llegar y escucharte no dudé en acercarme a tí e hice lo que tanto tiempo estaba esperando hacer, abrazarte, besarte, tocarte, observarte y como no, quererte. Quererte desde el primer momento que supe que existias, compartiendo todo lo mio contigo desde el minuto cero, hasta las lágrimas con las que te recibí hicistes tuyas, porque unos ojos como los tuyos, una carita como la tuya, jamás lloraría; los angeles nunca lloran.
En este periodo de tiempo nos hemos ido conociendo, me has reñido a tu manera, aunque comprendelo, aún me cuesta entendenterte muchas veces (y no por falta de empeño en hacerlo). Me has hecho el hombre más feliz del mundo y lo sigues haciendo cada mañana cuando al despertarme junto a tí me miras dedicandome la primera de tus sonrisas, avisandome que un nuevo día ha llegado.
Ahora ya han pasado 5 meses, y seguimos pasando páginas del calendario, viendo como con cada hoja arrancada, tú vas cambiando, quedando algo lejano ya aquel día 2 de Junio, cuando tú, mi Princesita, bajo un gorrito blanco, un pijamita verde, una piel suave y blanca, llegastes a mis brazos, y acurrucandote en el calor de mi piel, dí rienda suelta a miles de sensaciones, mientras que otro Ángel, cansada de tu viaje, reponía fuerzas para poder estar contigo.
Así, espero seguir viendote día a día, repetirte tantas veces como sonrisas me dediques un TE QUIERO, y susurrarte al oido que eres el mejor regalo que la vida me tenia destinado cada vez tus lágrimas se deslicen por tus mejillas.
A mi hija Ainhoa.
lunes, 26 de julio de 2010
Y...El Profeta habló de los hijos...
Una compañera de trabajo me ha hecho llegar un relato de Khalil Gibran que me parece muy interesante, el cual copio aqui.
EL PROFETA - LOS NIÑOS
Y una mujer que sostenía un niño contra su seno pidió: Háblanos de los niños.
Y él dijo:
Vuestros hijos no son hijos vuestros.
Son los hijos y las hijas de la Vida, deseosa de sí misma. Vienen a través vuestro, pero no vienen de vosotros.
Y, aunque están con vosotros, no os pertenecen.
Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podéis albergar sus cuerpos, pero no sus almas.
Porque sus almas habitan en la casa del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.
Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis el hacerlos como vosotros.
Porque la vida no retrocede ni se entretiene con el ayer. Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.
El Arquero ve el blanco en la senda del infinito y os doblega con Su poder para que Su flecha vaya veloz y lejana.
Dejad, alegremente, que la mano del Arquero os doblegue. Porque, así como Él ama la flecha que vuela, así ama también el arco, que es estable.
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